Posteado por: zirtalef en: 5 octubre 2011
Ayer estuve con una amiga, una de las chicas más tiernas y transparentes que he conocido. Cumplía 30 años, y como buenas libras nos fuimos a tomarnos una cocacola juntas después de bailar tango (baile, algo de vida social, y charla sentimental, qué más se puede pedir?). Acabamos hablando de amores platónicos, y cuál fue mi sorpresa, cuando me encuentro con que hemos vivido exactamente lo mismo, en periodos diferentes, y claro, con hombres diferentes, pero… con igualdad de condiciones y de mínimo común múltiplo. El sudor en las manos, anulada personalidad, vuelcos de estómago al verlo conectarse al msn, recuerdos de cada detalle de cada momento intenso y tenso con nuestros respectivos. Parecía como si hablara con un espejo. ¿Debe consolarme saber que no he sido la única que se ha sentido así de estúpida? La verdad es que al menos, sé que soy humana, y que como ya sospechaba desde hacía tiempo, todos creemos que nuestra historia es única, pero en realidad todos somos iguales (o al menos las libra!).
Posteado por: zirtalef en: 21 julio 2010
Todo empezó cuando un buen amigo, de esos que das gracias haber tenido la suerte de conocer, me dijo “En Julio se celebra un festival en Almagro de teatro clásico, no te lo puedes perder”. Yo estaba reticente, en fin, ¿recorrer (a ver, espera que consulte google) casi 3h de coche para ver una obra de teatro? No lo veía muy claro. Pero teniendo en cuenta su insistencia ( y que la última vez que me insistió así me arrepentí mucho de no hacerle caso), me decidí. Coche en marcha y para Ciudad Real, primera parada Fuencaliente (y no, no es Fue-en-caliente, como he tenido que aclarar hace un rato a unos amigos).
Fuencaliente es un pueblecito al sur de Ciudad Real, no tanto como para ser Córdoba, pero lo suficiente para notar un cambio de parajes y paisaje. Los montes y los árboles se extienden en el horizonte en cuanto asomas la cabeza por encima de esas lindas casitas blancas, que parecen agrupadas adrede para que un pintor lo tuviese aún más fácil y tentador. Los latifundios y las fincas rodean la zona. Tuve suerte y pude entrar en una de ellas, vi por primera vez en directo vacas, y cochinos. Las vacas son animales curiosos, que se quedan mirando fijamente cuando sienten tu presencia. Me dio la impresión de que estaban tan aburridas, que cualquier cambio atraía toda su curiosidad. También me parecieron como perros muy grandes, por la tranquilidad de su mirada, y sus frentes peludas y acariciables. Esas las encerradas, y tras el comentario “pronto serán filetes” se me hizo un poco chica el alma.
Luego paseamos por otra finca, en la que había vacas sueltas, y esas dieron miedo. Sabéis lo GRANDES que son las vacas lecheras? dios, menudo animal. Hace años en el colegio una amiga me dijo “vi una vaca, con unos cuernecitos enanos, y me acojoné, asíq no quiero ni pensar cómo es estar delante de un toro”. El acojone lo achaqué a su impresión subjetiva, pero no, es que objetivamente acojonan. Son animales tan altos como un coche, y tan largos como… un coche. Y éstas no tenían cuernos pequeños ni mucho menos. A pesar de ser mansas, y constarme que se acercaban pensando ansiosas que les traíamos el suplemento de pienso, toda mi energía se concentró en desear continuamente que ninguna empezara a correr hacia mí para embestirme, aplastarme, arrollarme, o comerme, quién sabe.
Esa tarde, después de una abundante comida típica de pueblos y familias buenas (que no necesariamente buenas familias), nos fuimos a ver el Castillo de Calatrava, teóricamente de camino hacia Almagro. Difícil de encontrar (tristemente) pero vale la pena en todos los aspectos. Lo recomiendo encarecidamente, y para no extender demasiado la entrada, como me pasa cuando disfruto con lo que escribo, me remito a una sencilla explicación aquí: http://www.donmartinrural.com/castillo.htm. Y aquí un resumen de la impresión: grande, auténtico, altísimo, majestuoso, y encantador.Tan encantador, que en él se nos fue toda la tarde, y hasta las 8 no pusimos rumbo a nuestro destino original.
Según nos adentrábamos en la Mancha, se hacía patente en la extensión de los valles, lo árido de la vejetación, el olor a Castilla. A las 20.45 pisábamos el pueblecito medieval que nos ocupa, recogemos las entradas compradas por internet (sin colas, sin problemas, sin requisitos especiales). El centro del pueblo es pequeño y acogedor, muy implicado con la causa, rebosante de carteles relativos al festival “internacional”, folletos, guías, e incluso chicos haciendo encuestas turísticas. No nos dejaron pasar a ver el único corral de comedias original del mundo (http://www.turismocastillalamancha.com/arte-cultura/monumentos/almagro/corral-de-comedias/) sito en este pueblo, y aunque habría sido lo ideal, la simpática mujer de la puerta consideró que a las 20.53 ya era demasiado tarde, y nos hizo notar con despecho que “había estado abierto durante 7h!”. Tardó en pasárseme el rebote ante este desplante, pero no demasiado como para disfrutar de la plaza mayor, con el Ayuntamiento presidiéndola majestuoso, los bares con las mesitas por doquier llenándose por minutos, las calles tomadas por turistas, puestos de souvenir, y ambiente cultural. No podía evitar pensar “todos estamos aquí por amor al teatro, la humanidad tiene esperanza si siguen pasando cosas así”.
La obra que nosotros íbamos a ver, de las 5 que había cada noche, se representaba en la antigua universidad renacentista, nada menos que a las 22.45h. -pensándolo bien, es una hora estupenda para aprovechar el tirón turísitico- consumista estratégicamente hablando, porque, ¿qué hacer hasta las 11 de la noche, sino cenar, e ir de tiendas? Córdoba tendría que tomar nota-. El edificio es impresionante, y eso que fue nuestra 3ª opción, elegida por falta de entradas en las dos primeras. Valió por completo la pena. La organización no podía ser más atenta y coordinada, con gente en cada esquina indicando el camino, o acompañándote a tu asiento. La obra (El Avaro), protagonizada por Juan Luis Galiardo,con Tomás Sáez y Manolo Caro (si recurrís a google, seguro que os suenan las caras de series o películas). Quiero mencionar que Juan Luis Galiardo hizo callar al público después del aplauso final, y dedicó unas palabras a la necesidad de “alcanzar la independencia a través de la cultura” que tenía España, y que la ha caracterizado en otras épocas, tan necesaria en esta época de terrible crisis. Agradeció la asistencia, y nos dejó con muy muy buen sabor de boca.
Debo confesar que en el camino de vuelta no pude evitar caer dormida dejando a Ramón solo al volante, luchando contra la monotonía de la carretera a oscuras. Hice lo que pude, lo prometo! En mi defensa diré que… eran las 2 d ela mañana! y los opositores tenemos cogido un horario de bebé para dormir…! Aunque claro, eso también es aplicable al pobre chófer.
Al día siguiente, día de piscina en “Los Azores”, en mitad de la naturaleza, sol radiante y árboles por todas partes.
Este fin de semana ha sido redondo, y si no habéis ido a ninguno de estos pueblos, lo recomiendo. Vaya buen inicio de vacaciones que me han dado.
Posteado por: zirtalef en: 11 junio 2010
Llevo muchas semanas queriendo dedicarle un post a la gente de mi biblio. Digo “mi” porq prefiero personalizar el sitio al que voy todos los días a todas horas, para no sentirme encerrada en una caja de zapatos, y convencerme a mí misma de que es donde debo y quiero estar (que lo sé, pero otra cosa es estar convencido).
Hay muchos personajes famosos, de los que si supiera el nombre ya no me importaría, pues llevo tantos días llamándolos por su “nombre famoso” que para siempre será así. En medio a la izquierda, siempre en su ventana, está Faramir, hermano de Boromir. Se ha pelado hace poco, y no le favorece mucho. Fuma. Estudia desde las 8 de la mañana (el único además de mí). Está casado y con hijo (lo vi de casualidad en la calle, y no veas qué sorpresa con Faramir).
Está también Luna Lovegood, rubia, pelo espantado, gafas de pasta, ojos azules saltones, pendientes extravagantes… amiga de Harry Potter y tal.
Está también la vulturi mala rubita en Crepúsculo -niña prodigio en la vida real- (Dakota Fanning se llama, por lo visto), pero con el pelo hasta la mitad de la espalda. Esa es la única diferencia, creo yo. Se sienta siempre sola, y no habla con nadie. Subraya muy cuidadosamente los folios.
También está Fonsi Nieto. Estudia también unas oposiciones, pero no recuerdo cuáles. Se deja siempre barbita de 2 días, y tiene algún kilo de más respecto del original. Estudia cruzado de brazos recostado en el respaldo, aburrido, y muy pendiente del móvil.
Ayer descubrí a Aishwarya Rai con sólo 15 años y los ojos marrones oscuros. Tenía los rasgos perfectos, estaba sentada delante de mí, asíq el aburrimiento del procesal civil y las horas interminables hicieron inevitable que me quedara embobada admirándola. Realmente para ser miss mundo, o la actriz revelación, solo hace falta un buen patrocinador, porq anda q no hay madera por ahí suelta.
También está la mujer-hombre, que aunque no es famosa, es tan perenne en la biblio que es digna de mención. Llega también de las primeras y se va de las últimas. Sé que es mujer porque se pinta las uñas, lleva el pelo por los hombros, se le intuye algo de pecho, y se esfuerza por llevar ropa femenina, pero es la más masculina que he visto en mi vida. No habla con nadie, ni saluda, ni se despide, ni sale a descansar fuera. Lleva siempre una cajita de plástico con trocitos de fruta para tomar a media mañana, y se sienta en las escaleras mientras tanto. Es… asocial.
Por otro lado está la diosa-madre, o como diría mi hermano mayor “MQMF”. Es una pija con anillo de casada, que viste y se conserva como si tuviera 22 años, pero debe tener al menos 10 más. Muy elegante, siempre me gustan los modelos que lleva (incluyendo el estuche de Harrods). Tampoco hace vida social, pero es prácticamente perenne.
Quién más….. ah, sí, el pirado. Lo he visto unas 3 o 4 veces, pero ese hombre te marca. La primera vez solo observé que se sentó en una mesa de forma ruidosa, y que hablaba con los vecinos casi en un tono normal (eso en la biblio de Cajasur ya es decir, porq es silenciosa como una catacumba); llevaba una camisa jawaiana de esas que sólo salen en las películas para darle una excusa a alguien para meterse con otro alguien. Estuvo 10 min contados, y se volvió a ir. El otro día se sentó en nuestra mesa, en frente. De repente oigo que deja caer un boli y le dice a mi amiga Isa “eso es para tí, lo he encontrado en la papelera”, mi amiga responde muy tranquila “no es mío”, y él replica “ya, pero te lo regalo”. Algo más le dijo, pero lo que ella contestara o la cara q pusiera me la perdí mirando para otro lado para contener la risa nerviosa. Él coge un rotulador amarillo fosforito y empieza a subrayar; le tiemblan mucho las manos, subraya apenas una frase de cada párrafo. Respira con dificultad y se mueve mucho en la silla. Yo no puedo dejar de mirarlo como hipnotizada (y sí, cualquier cosa es más interesante que el procesal civil), preguntándome qué narices le pasa a ese hombre. Saca un cuadernito con pinta de diario, y abre por una página que parece al azar, ya escrita, y empieza a escribir al final, continuando los renglones en la página opuesta en vez de finalizar primero una carilla. Conseguí leer “TABERNA DE nosequé” en un título -vale, vale, no tenía que leer lo que el pobre escribía, pero a ver, me mataba la curiosidad científica, y tampoco sería muy íntimo si lo abría en medio de una biblioteca llena de gente no?- . A los 10 min se levantó y se fue.
Luego están, por supuesto, las niñatas colegialas. Lo único que me duele de ellas, esq llevan mi antiguo uniforme, y qué vergüenza que lo lleven. Yo no sé qué deberes les mandan en el cole para tener que estar pinchadas en la biblio todas las puñeteras tardes. …
… continuará.. creo que a las niñatas colegialas les dedicaré una entrada ex profeso.
Posteado por: zirtalef en: 4 mayo 2010
Los gatos son famosamente adorables, elegantes, y graciosos gracias a diversos cuentos infantiles, y vídeos de youtube. Pero, ¿sabéis cómo mueren? Esta mañana mi gato rubio estaba tumbado en la rampa de casa, de costado, patas estiradas, ojos abiertos, indudablemente muerto. Cuando he visto por el retrovisor cómo mi madre le daba una suave patada sin respuesta, he supuesto lo peor, y he acertado. Parte de la piel arrancada, gotas de sangre por los alrededores, seca, oscura; un trozo de algo está a su lado, no quiero comprobar qué es. Cuando piensas en la muerte de tu mascota te la imaginas como esa famosa frase “parece dormido”; éste , lógicamente, no ha sido el caso. Enseña los dientes por la boca abierta; lo ojos los tiene medio vueltos, mirando hacia arriba en un gesto nada habitual, con el párpado lateral medio cerrado, como si hubiese expirado mientras hacía el último parpadeo. En seguida me arrepiento de haberme acercado lo suficiente para apreciar eso.
Un metro y medio más atrás hay unos restos de algo que debe haber salido de su interior. Es verdoso amarronado, y parece ser el lugar donde ha sido atropellado. Entre éstos y el cuerpo no hay restos, asíq debió levantarse y andar hasta allí agonizando antes de morir. Seguro que le dolió muchísimo. Al cogerlo está sorprendentemente rígido, parece disecado. Había oído del rigor mortis, pero comprobarlo es otro cantar. Pesa considerablemente en la bolsa de basura, como si fuesen 4 en 1; supongo que cuando un animal está vivo y se acurruca en tus brazos te pesa menos… tal vez sea psicológico, o tal vez el “peso muerto” realmente varíe de forma palpable.
Cuando me acerco a los contenedores no dejo de pensar en la ironía de la situación. El motivo por el que mi madre ha bajado a darse cuenta de eso, es que yo la he llamado para que cogiese a los gatillos nuevos y evitara que los atropellara al salir para la biblioteca. Ha sido casi premonitorio.
Ahora tengo que estudiar, evitando plantearme -hasta después del examen- si anoche atropellé a mi gato.
………………………………………………………
Actualización en directo: un maullido hace que mi madre abra la puerta de la cocina, y me llama a voces. Nuestro gato está ahí, tan tranquilo, la cara magullada de alguna pelea, y poco más. (pero….¡¿¿WTF??!)Se ve que hemos llorado a un gato que -aunque idéntico- no era nuestro! O eso, o defenderé a capa y espada lo de las 7 vidas de los gatos.
Posteado por: zirtalef en: 2 abril 2010
Tal vez la prueba más dura que hay que superar en cuestión de responsabilidad sea ser responsable sin que absolutamente nadie te controle ni te vigile.
Imaginaos que no tenéis que ir a clase, que ningún profesor os pondrá falta de asistencia, ni negativos, ni os mirará mal la próxima vez que vayáis. No quedará reflejado en ningún sitio si hoy te levantasa las 8, a las 9, a las 10, o a las 12 de la mañana. No bajará ni una décima tu nota, porque no hay nota, no hay exámenes, ni espera a ver resultados; de hecho no hay resultados directamente. No hay nota anterior que superar, ni rivalidad con otro compañero, o grupo de trabajo. No hay nadie que te eche en falta y te llame para preguntarte qué te ha pasado hoy. No hay ningún baremo que te indique si lo estás haciendo bien, mal o regular, si deberías mejorar en esto o aquello. Nada a lo que agarrar el innato afán de superación que tengas (si esq lo tienes, porq dadas las circunstancias, o es innato o no es). Nada ni nadie que te haga sentir mejor o peor, nadie que te felicite, nadie que te pregunte dudas o te haga sentir útil. Nadie va a poder ver tus resultados y admirarse, burlarse, o compararse, asíq no podrás tener miedo o ganas de nada de eso. No tienes nada que contar a los que te preguntan “qué tal” porque no tienes datos, no tienes cifras, ni cualquier otro indicio medible de tu situación profesional/académica, como nos han tenido acostumbrados desde que tenemos uso de razón en el colegio. Simplemente “sigues”, “estás”. Eso acaba aburriendo hasta al más pintado, y acaba por desmotivar a tu subconsciente ambicioso y ganador. Cuando no hay nada que ganar, para qué se compite?
Si a todo eso se le añade vivir solo, despertarse solo, comer solo, dormir solo… qué tenemos? el colmo de las tentaciones perezosas, de un opositor con los papis de viaje durante toda la Semana Santa.
Posteado por: zirtalef en: 26 febrero 2010
Mi primera pregunta está en el título, y está referida a mi queridísima familia. Justo iba a salir hacia el examen de los viernes, (adelantado 1 h y cuarto, por cierto) cuando me percato de que me han dejado sin vehículo para ir. Mis padres iban a volver tarde (pero… tan tarde?) y se han llevado uno suyo. Mi hermano salió con el suyo hace una hora. Queda el coche de mamá (me atrevo a sacarlo de la cochera arriesgándome a arañarlo o chocarlo irremediablemente, y en todo caso mamiobrar durante 10 min?… no). Y el coche del abuelo (un mercedes q no he tocado nunca). Vamos con el del abuelo no?
Tarde, como siempre, me miro al espejo y parezco una piltrafa. Intento hacer algo con el pelo pero es inútil; coleta y algo de agua en el flequillo para darle forma (aunq sea rizada). Preparo las cosas en 1 min rezando por no olvidar nada importante, me pongo lo primero q pillo (un vestido de invierno, -aún con etiqueta. No hay tijeras. Recurro a los dientes- y unas botas altas – no encuentor mis zapatos de siempre, qué más da- ). Miro mi cuarto con desolación, está increíblemente desordenado (y para q alguien tan desordenado como yo lo diga…. tela). Cierro la puerta rezando (otra vez) porq a las visitas de esta tarde (tía y prima vienen, no sé a qué hora, ni quién estará aquí para entonces) no se les ocurra entrar a mi habitación.
Cojo las llaves del coche. Salgo. Averiguo cómo se abre. Meto las cosas dentro. Averiguo cómo se arranca. Ehm… no averiguo cómo se quita el freno de mano. Empiezo a pensar que debería haber pedido un taxi. “tonterías, esto no puede ser tan difícil, venga, corre, venga, dónde mierda está el freno de mano?????”. Veo un interruptor redondo donde debería ir la palanca; lo pulso; suena un pitido, el coche sigue sin dejarse caer: ”no, eso no era, joderrrr, ¿a qué le habré dado?” Entonces veo una especie de manillar a la izquierda del volante, lo pulso, tiro, y entonces noto cómo baja el coche. ”PIIII”: un aviso en la pantalla: “capó abierto”. Intento parar el coche para cerrarlo, pero… parece q la palanca de freno no funciona a la inversa. La acciono una y otra vez pero el freno no se echa. Mi rampa no es infinita, asíq freno con el pie, y ahí estoy, no puedo salir del coche porq si dejo de frenar con el pie, cae rampa abajo y se estrella con la puerta, y no puedo seguir porq por lo visto está el capó abierto, y ya pasan 5 min de la hora del examen. Llamo a toda mi familia, padre, madre, hermano, repetidas veces a sendos móviles. Agoto tonos hasta 3 veces en cada uno. Pero lo cogen?? no!! tal vez dejen los móviles a 200 m de ellos por pura diversión, o les gusten tanto sus politonos q los oigan y los dejen sonar para bailar un rato, quién sabe??? el caso esq no sé para q narices los tienen.
Total, decido escribirle un sms al preparador “No lo he olvidado, me ha surgido un imprevisto” y lo mando para q no maldiga mi impuntualidad mucho rato. Ante la absoluta ignorancia de mis llamadas al móvil de toda mi familia para saber cómo salir de esa absurda situación, decido ir de todas formas a casa del preparador, con suerte su terreno será lo suficiente llano com para prescindir del freno de mano (vaya tela). Ignoro el supuesto capó abierto (y digo supuesto porq por mucho q comprobé al bajarme, no había nada abierto -q yo supiera- en ningún sitio), y voy para allá. Hay suerte y el terreno es llano. Al parar el coche veo un mensaje de mi preparador diciendo: “si te he citado a esa hora es por algo. A las y media me voy”. Genial, encima estamos bordes! cuánto amor! Llamo a su casa re-rezando para que el coche no se mueva lentamente hacia delante o detrás. Empieza a llover. No me he traído paraguas. Abre la puerta con cara de cabreo echándome una bronca sobre la falta de profesionalidad “…eso tienes que preverlo …cómo vienes 20 min tarde? …haberte venido en taxi, o sales andando media hora antes.. yo me tengo que ir… pues a ver qué nos da tiempo de hacer en 5 min… “. Me dice que empiece a hacer el esquema del tema más chungo, y estoy tan cabreada y avergonzada q no me acuerdo de nada. Es igual porq sé que sólo podré cantar los 5 primeros minutos, asíq a tomar por saco. Entre medias mi móvil suena lo q no ha sonado cuando lo he necesitado, y lo cuelgo cabreada. Al coger los libros éste cocha contra el suelo y se despieza. Mis apuntes detrás. El preparador me oye cantar mosqueado, corrigiéndome la pronunciación milimétricamente.
Salgo de allí corriendo para mirar el coche. Sigue en su sitio. Sería una bonita sorpresa recibir a mis padres con el coche del difunto abuelo con un precioso bollo en el culo, pero no. Lo saco con cuidado, y por el camino elucubro qué narices hacer para poder bajarme de nuevo. Al llegar se me ocurre calarlo en primera, y funciona. Salgo al jardín corriendo, y, bajo la lluvia, y con mis botas altas nuevas, busco pedruscos para poner de tope tras las ruedas como parca seguridad. Sigue sin haber nadie en casa, y siguen sin responderme a las llamadas del móvil. Como esperamos visita tendré que esperar hasta que lleguen, renunciando o retrasando los planes de esta tarde. El primero de ellos dependía directamente de la luminosidad -ir a ver el Guadalquivir crecidito, vaya- , asíq si anochece del todo (muy probable en cuanto retrasase 10 min la salida) me quedo sin plan. Estoy tan atontada y jodida al entrar en casa, no hago nada a derechas (leáse: llevarme una cacerola al baño, rectificar e intentar meterla en el horno, estar un rato con el móvil en la oreja sin llamar a nadie, etc).
Me llaman al teléfono, doy por hecho q es mi hermano, y respondo con un seco “síiiiii!?”, pero es mi tía, asíq se me suben los colores y le explico mi histeria de tarde, y ella me aclara que el freno de mano estaba en un pedalito a la izquierda del resto. Qué tal? super intuitivo no??
Posteado por: zirtalef en: 23 agosto 2009
Ayer estuvieron cenando en mi casa mi primo y su mujer, enormemente embarazada. Es curiosa lo sabia que es la Naturaleza: en cuanto llegó, todos nos volcamos en atenciones hacia la pobre, con un barrigón que hacía parecer que perdería el equilibrio de un momento a otro. No nos habíamos puesto de acuerdo, mi madre no nos había leído la cartilla, y sin embargo, todos fuimos sus esclavos voluntarios desde que puso el pie en el recibidor. Le ofrecíamos bebida y comida hasta la saciedad, hasta pasar el límite de la pesadez. Yo era consciente de ello, pero tampoco podía evitar ofrecerle a cada instante un asiento, un algo frío, un apoyo, abrirle la botella, acompañarla al baño, un cojín, un ventilador…….
El caso, es que parecíamos una manada con los 5 sentidos puestos en proteger a ese miembro que estaba a punto de traer una criatura. Sobre todo mi madre y yo; hablaran de lo que hablaran los “machos”, las “hembras” sólo teníamos interés hacia ella.
Me sorprendió el trato que le daban al bebé; hablaban de él como si ya fuera una persona independiente: “está dormido ahora”, “se acaba de cambiar de postura”, “qué bestia es”, “cuando me coloco así suele calmarse”. Daba la impresión de que el niño estuviera ya en la cuna, solo que era una cuna hecha de placenta y líquido amniótico colocada muy cerca de la madre.
Entonces, algo de lo más increíble que me ha sucedido tuvo lugar. La madre me llamó con una mano en la barriga, y me dijo “corre, ven”, con la mirada perdida, concentrada en sentir. Por un momento no supe qué quería, y luego salté de la silla y me abalancé a poner mi mano en su vientre, ansiosa de notar algo por primera vez. Yo no apretaba lo suficiente, por miedo a hacerle daño, así que ella puso su mano sobre la mía, presionando su vientre por el lateral. No pasó nada. Entonces, respiró hondo, y ví como se inflaba la barriga y se desinflaba lentamente. Era sólo un bulto extraño, cubierto por un vestido azul y blanco holguero. Yo tenía la impresión de que no notaría nada, o de que al notar algo, no lo percibiría con la suficiente claridad; tenía ganas de preguntar en voz alta “¿esto cómo se hace? ¿lo estoy haciendo bien? ¿no hay instrucciones para notar el movimiento de un no nato? ¿no debería alguien describirme qué estoy buscando, para poder localizarlo si lo siento?”.
Cuando me sentí lo suficiente tonta en esa postura, y preguntándome todas esas estupideces, ella comenzó a pasear mi mano acariciándole la barriga, con movimientos suaves y circulares. Ocurrió. Ahí dentro había algo moviéndose. Primero, absurdamente, una parte de mí pensó: “parece un alien a punto de salir”. Luego me dí cuenta, tierna y fascinada, de que no era algo, sino alguien. Realmente eso no era un bulto extraño, era mi primer sobrino (segundo, pero sobrino, oiga), que se había movido lo suficiente para traspasar la piel de su madre y llegar a estimular mis dedos, en el mundo exterior. Estaba ahí.
Ahogué un grito, abriendo los ojos como platos, y diciendo las chorradas típicas de estos casos “Se ha movido!! oh! oh!! lo he notado!! madre mía!!”, y conteniéndome luego para no parecer una loca desquiciada. Me obligué a apartar mis alocadas hormonas maternales, y pensar que ya lo habría notado ella mil veces, y otras tantas personas. Pero fue increíble. Cuando me dio vergüenza seguir allí, volví a mi asiento totalmente consciente de cada poro de mi mano derecha, aún notando la sensación.
De pronto me sorprendí teniendo envidia, pensando en lo plano que estaba mi vientre, y en que yo no iba a poder cuidar de mi criatura, porque no tenía. Entonces desperté del ensimismamiento con un “¿estamos locos?” interno, y alejando esos pensamientos tan prematuros y absurdos. Sólo espero que fuera el instinto maternal confuso.
Posteado por: zirtalef en: 29 junio 2009
Esta entrada va de esos momentos que guardamos en el recuerdo, que siguen doliendo cada vez que los evocamos. Son situaciones vergonzosas, o que nos hacen sentir mal o culpables. Esas espinitas que tenemos clavadas y que nunca podremos solucionar, porque no se puede viajar en el tiempo. (para cuándo viajes por la 4ª dimensión???)
Pues bien, siempre he querido hacer una lista de las mías, pero siempre que sabía qué poner, no sabía dónde, y cuando he tenido dónde, no supe qué poner. Ahora se me ocurre una, y no puedo evitar empezarla. Supongo que la seguiré según se me vayan ocurriendo y pille un PC cerca.
- Espinita nº1: La primera bordería que me soltaron en mi vida la recuerdo con toda nitidez. Yo era tan pequeña que subida en una jardinera, a la entrada de un hotel, los pies no me llegaban al suelo. Mis padres hablaban con unos amigos (supuse), y yo esperaba allí con la hija de éstos, que debía tener unos cuantos años más que yo. Entonces yo, toda sociable le pregunté: “¿Jugamos a algo?” y ella me respondió entusiasmada (o lo que yo pensaba que era entusiasmada): “Sí! yo me sé un juego! mira, vamos a jugar a la estatuas”. “Y eso cómo es?”, a lo que responde la moza: “Pues nos quedamos quietas y en silencio”. Yo, inocente, pensaba que esa sería la primera fase del juego. A los segundos, procesé la información y deduje que no quería jugar conmigo, y me sentí bastante despreciada. ¿No le habría bastado un “no”? ¿tenía que ser tan mezquina como para vacilar así a una desconocida que va de buena fe? ¿habrá tenido amigos alguna vez la niñata esa?? ¿¿En qué podemos creer si ya en la tierna infancia te dan palos como ese?? Ojalá hoy la viera y pudiera decirle: espero que te hayas aburrido como una puñetera ostra toda tu vida, asocial de mierda. Ay, pero nunca tendré ese placer…
Posteado por: zirtalef en: 25 junio 2009
De nuevo, una entrada onírica. Hoy me he despertado dándome miedo.
…
En mi casa había gente, una fiesta, algo organizado por la noche. Había jaleo por todos lados, se veía que los invitados se habían adueñado de todas las plantas y del jardín. Estoy en mi habitación, en el umbral de la puerta. Mi hermano está allí, y mi ex también (no estoy segura de si en el sueño mi ex era o no aún mi novio).
Entonces, aparece una chica, la ex de mi ex, en la puerta de mi habitación. Lo primero que me pregunto es qué narices hace ella en mi fiesta, cómo remotamente podría haberse considerado invitada a siquiera pisar mi casa. Y peor, ¿¿qué hacía en mi habitación?? Vale que finja que no ha pasado nada entre nosotras, que no nos hemos odiado visceralmente y que se haga la loca. Pero, ¿Echarle tantísima cara como para subir a mi habitación con actitud de hacer una visita turística? Mira las paredes y mis cosas opinando de todo, y flipando, como si viese un museo. Yo sólo la sigo con la mirada maldiciéndola. Entonces mi mirada se cruza con la de mi hermano, y le digo con gestos “¿¿a qué esperas?? ¡¡échala de aquí!!” estoy tan indignada que creo que voy a explotar.
Pero mi hermano me sigue la corriente, sin hacer nada al respecto. Le insisto, y no funciona. Él sólo le responde brevemente a ella, sin saber muy bien cómo reaccionar. Y entonces ella… se toma la libertad de tumbarse bocarriba en mi cama. Con-todo-el-morro. Y se queda ahí, divertida, como si nada pasara. Yo me enfado tanto, que me doy la vuelta prefiriendo no ver la escena (en mi propia cama??? esq nadie ve que hay que echarla de ahí???de qué coño va??), y me encuentro que mi ex iba a entrar en la habitación. “Ha venido a buscarme” pienso. Bajo las escaleras, y llego a la cocina donde están dos amigos suyos. Daba por hecho que me seguía, pero no oigo sus pasos. Les pregunto “¿no está (mi ex) aquí? dónde está? lo habéis visto?” y me dicen “acaba de subir las escaleras”.
Entonces me doy cuenta “se ha quedado arriba. ¿Ha preferido quedarse arriba con ésta, en mi propia habitación, que bajar conmigo?”. Una parte de mí me dice “deberías ser elegante, y dejarlos que hagan lo que quieran”, pero esa parte es muyyyy pequeña, y el primer pensamiento se repite en mi cabeza una y otra vez, llenándome de una furia desconocida para mí.
Subo las escaleras pisando fuerte, apretados los puños, encajados los dientes, fruncido el ceño. Haga lo que haga no pienso contenerme. Ya me da todo igual. Esto-es-demasiado. Abro la puerta de mi cuarto de un golpe, están los dos tumbados en la cama, bocarriba, hablando y riéndose. En mi cama. … Mi indignación no tiene límites. Así que me acerco, y agarro a cada uno de los pelos con sendas manos, y los levanto de ahí a la fuerza, increpándoles insultos y todo lo que se me pasaba por la cabeza. Recuerdo que lo más repetido era “¿Qué coño os creéis que estáis haciendo?”. Mis gritos deben oírse en todo el vecindario, y debería parecer una energúmena vista desde fuera. Pero lo dicho, ya me daba todo igual. Iba a dejarme llevar por la dulce y sabrosa Ira.
Lanzo a mi ex contra el suelo, termino de increparle y de chillarle con toda la fuerza de mis pulmones. Lanzo a la otra al pasillo, y apenas cae contra el suelo la vuelvo bocarriba y la cojo de los pies. La arrastro decidida a acabar con esto, y echarla literalmente fuera de mi casa. Ella se queja, intenta pedir ayuda, pero yo pienso “eso, mientras más te quejes, más disfrutaré”. Al bajar las escaleras la sigo arrastrando, notando como rebota su columna vertebral y su cráneo contra las esquinas de mármol. Se apodera de mí un momento de debilidad (o de raciocinio, pues no quería ir a la cárcel por asesinato por culpa de esa indeseable), y coloco un pie bajo su espalda, para q no se de contra las escaleras. Sin embargo me da igual su cabeza, y no me importa que choque contra las paredes, o las macetas, o lo que hubiera en el suelo en los descansillos.
Empiezo a canturrear mientras arrastro ya su cuerpo inconsciente para sacarlo al jardín. Me estoy divirtiendo de una forma psicótica y enloquecida, pero no me importa. Es genial poder oír su cráneo estamparse contra los obstáculos del camino. Sigo por el jardín, hacia la puerta principal. No me molesto en evitar la vegetación: si puede ensuciarse con un poco de barro y arañarse con algunas piedras, mejor que mejor. Pero, al llegar a la puerta, para deshacerme del cuerpo, me doy cuenta de algo: ¡no tiene cabeza!
Oh, me parece algo extraño pero sorprendente. Así que le digo a todo el mundo que me ayude a buscarla. “A ver, estoy buscando una cabeza! tiene el pelo rojo y rizado!!” (“como si hubiese más cabezas por aquí danzando”, pienso para mis adentros). Todos, medio borrachos, me ayudan en mi tarea. Mi única precupación es que sería una prueba demasiado evidente de que he matado a la muchacha, y no me convenía que se quedara por ahí tirada. Al final, mi hermano la ha encontrado y me la pasa.
Agarro la cabeza de los pelos. La miro. No es tan horrible como me hubiera imaginado tener una cabeza mutilada en tus manos. Supongo que es cosa de la demencia transitoria que me llena todos los poros. Tiene los ojos vueltos, y la boca abierta como si dijera una “O” muy grande, los párpados morados, y los labios lila. No gotea sangre. Mmfff, su pelo es tan grasiento y enredado como suponía. En fin, la llevo cual bolso de mano hasta la salida del jardín, y entonces, con bastante gracia, la tiro calle abajo y la observo rebotar un par de veces y alejarse rodando, no sin ciertos traspiés por culpa de la nariz puntiaguda que gastaba (supongo).
Luego… luego me sentí liberada. Me dí cuenta de que al final de la cuesta había un descampado con un terraplén, en el que la cabeza se pudriría sin que nadie se percatara nunca. Ains. … qué gran fiesta.”
Posteado por: zirtalef en: 14 junio 2009
A veces piensas que todo es perfecto. Te da la sensación de que nada podía ir mejor. Simplemente todo cuadra, y crees en el destino, en que el tiempo pone todo en su sitio, y todas esas chorradas. Luego, a veces, todo se desvanece; te despiertas sin ganas de levantarte, y te acuestas sin ganas de dormirte, pensando que eso sólo significa que otro día va a empezar.
Y entonces todo son excusas para salir de la rutina, deseos de que algo bueno suceda, algo … sorprendente. Deseos de que algo te inquiete y te haga sentir vivo. Pero es imposible, claro. No puedes dejar de dormir en tu casa, ni de levantarte cada mañana y repetir días interminables con repetitivas y milimétricas actividades. Desayuno, estudio, internet, TV, comida, estudio, cena, libro, cama. Con suerte, alguna dosis de teléfono, nervios por exámenes, o noticias del mundo exterior. Hoy lo más emocionante que me ha pasado es que he limpiado el fondo de la piscina (que a su vez es algo que, milimétricamente, he hecho igual que la última vez que lo hice hace 3 estaciones, y exactamente igual que lo haré la próxima vez, dentro de una semana), y mi piel quemada y enrojecida me impide llevar siquiera un bolso con un mínimo de elegancia.
Y aún así, las pocas novedades serán iguales que otras pasadas, e idénticas a cualesquiera futuras. Si pudiera tomar un café con Sartre, le contaría mis penas. La apatía hace que todo mi mundo completo y cómodo sea una jaula de oro insufrible. ¿Y yo quiero opositar? Por Dios, seré un despojo humano antes de que pasen 2 meses. A veces me parece que me creo quebraderos de cabeza con tal de no aburrirme, con tal de que note que gira el mundo bajo mis pies.
Hoy la familia no me importa. Pueden prescindir de mi existencia, podrían haber sido igual de felices sin mí. Hoy los amigos son de una relatividad pasmosa, no puedo poner la mano en el fuego por nadie. Solo recibo decepciones. Sólo atascos, cuellos de botella emocionales a los que nadie da explicación, a los que nadie me responde. Parece que la verdad no solo duela, sino que debe estar prohibido mencionarla en una nueva ley de la que yo no tengo conciencia. Si vas con la verdad por delante, mal, se harán los locos, y preferirán no hablarte más que hablar de “eso”. Eso es amistad y lo demás tonterías.
Hoy los resultados académicos no me importan, me falta el canto de un duro para terminar la carrera, pero no me siento mejor que cuando la empecé. Tampoco tengo cómo celebrarlo, ni nada de lo “soñado” cumple las expectativas. Sólo es un hecho más. Hasta por acabar la ESO se gradúa hoy la gente. Y que yo diga eso…
Soñé no hace mucho que nos invadían los extraterrestres; nos hacían rellenar un trabajo, una especie de ficha en la que debíamos preparar una exposición de los motivos por los que merecíamos ser salvados de entre toda la humanidad. Los elegidos, los mejores, cualquier rasgo que nos diferenciara de “la masa”, lo que nos hiciera valiosos. La gente, por supuesto, le echaba imaginación: adornos en el papel, sobres gruesos perfumados, formas extrañas en los escritos para llamar la atención del extraterrestre-lector…. Pues bien, yo no sabía qué poner. No encontré ningún motivo por el que valiera la pena salvar mi vida. … Ninguno. Lógicamente, me desperté con un sentimiento de prescindibilidad nada agradable.
Hoy no le importo al mundo. Hoy el mundo no me importa.